El
Centro Andaluz de Barakaldo es
fundado por un grupo de personas en aquellos
años en los que las gentes de nuestra tierra se
vieron obligadas a emigrar en aras de alcanzar
una nueva vida para ellos y sus hijos, con el
fin de dignificar, en la medida de lo posible,
su modus vivendi . El
Centro se gesta en el año 1.959 con la finalidad
de prestarse ayuda mutua entre nuestras gentes
en los casos de búsqueda de trabajo,
alojamiento... y, en muchísimos otros, ayuda
económica.
Esto les haría
ver y entender que el Centro Andaluz
de Barakaldo les servía no solo
como ese apoyo incondicional que nace entre
personas de cultura común, sino que además
mantenía vivo de algún modo, entre tertulias y
contactos, las vivencias y sobre todo la cultura
de su tierra. Debemos poner de relieve, con
cierto orgullo y a tenor de los resultados, se
logró con bastante éxito.
En la actualidad
y dado que se ha superado esa necesidad de
emigrar y con ella la difusión de las carencias,
las actividades de nuestro Centro
Andaluz se ciernen básicamente a
lo estrictamente cultural y folclórico.
En lo
referente a lo cultural, nuestras
actividades van encaminadas al
intercambio de visitas a otros pueblos
de nuestra tierra como de otras tierras
del estado. En cuanto a
nuestra actividad folclórica mantenemos nuestro coro
Rociero , de gente adulta desde 40 años en adelante, que en la mayoría de
los casos suelen aparecer como nuestro
estandarte e imagen exterior.Ademas de nuestra escuela de baile,que sigue funcionando,impartiendo clases de sevillanas.
Dichas
actividades las venimos realizando en
gran medida, aparte de la cuota
simbólica de nuestros socios, por las ayudas que
nos prestan algunas instituciones , sin
las cuales es obvio no podríamos llevar
a cabo un proyecto de tal envergadura.
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Con todo, somos
conscientes de que, para mantener viva la llama
y el interés por nuestra tierra andaluza,
debemos abordar reformas con las que renovar
nuestra imagen y mantener estas actividades,
encaminadas a atraer a nuestro Centro nuevos
adeptos y a nuestros descendientes, pero sobre
todo tomar conocimiento de la gran cantidad de
cosas buenas que tiene nuestra tierra y
conseguir, como lograron aquellas gentes de
1.959 que tuvieron que abandonar su punto de
referencia, mantengan en la retina el halo de
iluminación, mezcolanza de alegría y añoranza,
que mantuvieron sus ancestros en aquella época,
por su tierra andaluza.
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